EL ÚLTIMO TESTIGO
Era un sábado cuando por la
puerta del local de empeños entraron dos hombres con un reloj de su bisabuelo. El
jefe del local, Jack Morris, lo compró por quinientos dólares. Dos días después
regresaron al local los dos hombres y pidieron a Jack que les devolviese el
reloj, pero se negó rotundamente y les hizo marchar. A gritos le
contestaron que tendría problemas con aquel objeto si no se lo devolvían.
Entonces Jack escondió el reloj para prevenir problemas. Al día siguiente Jack,
se encontró el local patas arriba. Habían entrado a robar el reloj porque no echó en falta nada más. Buscó información sobre el objeto y encontró que
había sido robado por una banda de ladrones, y que estaba maldito por una
historia que predecía que cada viernes 13 de diciembre pasaría algo muy grave. Justamente
ese día era 13 de diciembre.

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