dimecres, 15 d’octubre del 2014

SOLO EN OTRO MUNDO

Hace frío, mucho frío, estamos a finales de diciembre y yo aquí con solo un trozo de cartón y un abrigo con agujeros durmiendo al lado de un centro comercial. No tengo dinero, pero ellos sí. Los que pasan por delante mío con bolsas en las manos y van bien vestidos sí que tienen dinero. Todos los niños entran en el centro comercial con una carta en la mano y una sonrisa de oreja a oreja, y todos hablan de unos señores llamados “Reyes”. Veo a muchos padres con paquetes en las manos. La calle está iluminada por unas luces de colores, suerte de esas luces porque si no estaría todo oscuro, porque hay gente que tiene un lugar para vivir y allí tienen luz pero toda la luz que tengo yo está en la calle.
Tengo hambre, pero no tengo comida. Pido dinero para poder comer pero nadie me da ni un céntimo. ¡Cómo me gustaría a mí poder coger una manzana de esa tienda que hay en la esquina y saciar mi hambre! Pero ya lo intenté una vez y me arrestó la policía.
Me siento solo, muy solo. Echo de menos a mi familia, pero no puedo volver porque sería un fracaso. Todo el dinero gastado en el viaje para acabar volviendo sería una gran decepción para ellos, porque les dije que volvería con dinero. Me tengo que quedar aquí esperando una oportunidad. Porque las cosas no me pueden salir peor, no?

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